La ferropenia es la causa más frecuente de anemia en el mundo. En España tiene una prevalencia del 5,6%, con predominio en mujeres fértiles (14,8%). Se produce como consecuencia de una eritropoyesis ineficaz por déficit de hierro medular.
La etiología más frecuente son los pequeños sangrados crónicos de origen digestivo (varones y mujeres posmenopáusicas) o ginecológico (mujeres fértiles). Otras causas de ferropenia por pérdida de sangre son las observadas tras flebotomías (donaciones) y en pacientes en diálisis. Entre las causas por aumento de las demandas destacan las aparecidas durante la infancia y niñez, el tratamiento con eritropoyetina y la gestación. Finalmente, debe descartarse un aporte insuficiente con la dieta o problemas de malabsorción.
Clínicamente, los pacientes presentan síndrome anémico con astenia, disnea, debilidad generalizada, palpitaciones y/o palidez, así como mareos, cefalea, fragilidad ungueal o caída del cabello.
Las pruebas de laboratorio muestran anemia (hemoglobina [Hb] <13 g/dL en varones o <12 g/dL en mujeres) microcítica e hipocrómica con un ancho de distribución eritrocitaria (ADE) elevado, ferritina descendida, índice de saturación de transferrina (IST) bajo y un receptor soluble de transferrina (RST) elevado, siendo este último el marcador más específico de ferropenia. Los reticulocitos están bajos respecto al nivel de anemia, dado que es arregenerativa. Puede asociar trombocitosis reactiva que desaparecerá al normalizar valores de hemoglobina.
Actividad acreditada por la Comisión de Formación Continuada de los Profesionales Sanitarios de la Comunidad de Madrid
con 5,8 créditos